Comencé a cantar a la edad de seis años, para mi siempre fue un medio de comunicación activa con el mundo exterior, algo que salía de muy dentro de mí, y que me agradaba…son pocas las cosas que salen fuera de nosotros y nos gustan, cuando somos niños encontramos como aceptables, y aprobamos la mayoría de nuestras acciones creativas: en los pequeños la insatisfacción no existe. Seguimos manteniendo esa capacidad de aceptación incondicional infantil a nuestras propias acciones creativas dentro de nosotros.Ayudar a descubrir a alguien su propia voz es una de las cosas más hermosas y desafiantes que pueda haber en la vida. Nuestra voz es la depositaria directa de nuestros registros emocionales: todas aquellas experiencias intensas, tanto positivas, como negativas, dejan una marca directa en nuestras voces. Son muchas las personas que llegan a la edad adulta con una voz que no es la suya propia: ya sea por imitación de la voz de alguien de la casa donde se creció, o bien, por el desarrollo de malos hábitos producto de la influencia de numerosos factores externos.
Nacemos con la capacidad de producir sonidos de gran magnitud capaces de atraer la atención de nuestros padres aún siendo unos frágiles bebés: éste es nuestro grito primal, nuestra voz indeleble que siempre estará allí esperando ser descubierta. Mucho se podría hablar acerca de la evolución de las capacidades vocales del ser humano a través de más de ciento cincuenta mil años. Las pinturas rupestres evidencian la primigenia inclinación mágica-ritual de los seres humanos, y éstos rituales siempre han ido acompañados de cantos, los que inducen al trance, a la introspección, los cantos que atraen las lluvias y la fertilidad. Esos cantos han empezado sin palabras, simplemente como un eco de ese grito primal inherente a nuestra humanidad, guiados por la imaginación, imitando pájaros y sonidos de la naturaleza.
Cantar es la cosa más fácil del mundo. Es una capacidad innata que todos tenemos, y que desgraciadamente, se ve muchas veces coartada por duros criticismos y prejuicios. Para cantar no es necesaria formalidad, o tener que asistir per se a un conservatorio de música. Cantar es un acto muy humano, tanto como respirar, como hablar…y de lo que se trata es de recuperar ese pedacito de humanidad que nos ha sido arrebatada. Para esto, tenemos que volver a nuestras raíces, tenemos que recuperar nuestro instinto animal, y poder reconocer la naturaleza, y el grito primal que viene impreso en nuestros genes desde hace miles de años.
Profundas, bellas y esperanzadoras palabras... Me gustan. Te ánimo en tu labor, es preciosa y llena de creatividad y alegría. Disfrútala!
ResponderEliminarHasta hoy leo tus palabras persona anónima, y me vienen en el momento preciso. Gracias.
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